Podemos distinguir muchos accidentes de la geografía lunar, como los llamados mares y algunos cráteres importantes (Tycho y Copernicus).
Siempre que observo
Es más correcto hablar de sistema Tierra–Luna que de
Asimismo, el abombamiento de
Podemos distinguir muchos accidentes de la geografía lunar, como los llamados mares y algunos cráteres importantes (Tycho y Copernicus).
Siempre que observo
Es más correcto hablar de sistema Tierra–Luna que de
Asimismo, el abombamiento de
Desde luego, no es correcto decir que hay diversos tipos de energía.
Así que sólo existe un tipo de Energía pero como nadie se atreve a darle un nombre –por lo trascendente y divino que resultaría- nadie habla de
A la energía le pasa lo que a todo en el mundo, según el taoísmo, y es que viene a tener su contrario sin el cuál carece de entidad en la totalidad. En este caso, el contrario bien podría ser
Ah! Se me olvidaba. ¿
Esa es la definición clásica que nos dieron en la educación media.
Bien, supongamos un número al que podemos llamar "ENERGÍA TOTAL del UNIVERSO". Si ese número nos da la capacidad de hacer un trabajo, ¿Sobre Qué hace Trabajo el Universo?
Algo falla en nuestras ingenuas definiciones de la Energía. Tal vez porque Energía y Tiempo van tan estrechamente de la mano -según parece indicarnos la naturaleza- que deben compartir igual de profundos misterios...
¿Puede la física sostener como teoría la existencia de Dios?
Ataquemos el tema por un camino aparentemente inconexo con la idea tradicional de Dios.
Todo está hecho de átomos, como dijo el gran físico R. Feynman (por todo, también se refería al espacio, a la energía, etc…). La combinación de estos átomos (según las propiedades químicas conocidas) da lugar a la enorme variedad biológica presente a nuestro alrededor, y a la vida consciente en última instancia.
La consciencia se mantendría en un soporte físico (aunque éste no sea suficiente para explicarla) como esa biología que podemos describir mediante reacciones químicas y señales eléctricas entre células (en concreto, la sinapsis neuronal). Las señales electromagnéticas y el estudio de los átomos darían fe de ese soporte físico de la consciencia.
Aunque, tal vez, este reduccionismo atómico no es suficiente. Quizá, como apuntan las teorías de la consciencia bajo la corriente del funcionalismo, es necesaria una cierta estructura (una disposición especial de las partes) para que aparezca la consciencia. Esta idea va más allá de las consecuencias de una teoría únicamente basada en reducir la consciencia a la suma de sus partes, de modo que nos da una visión de totalidad (holística). Así, algunas partes aparentemente no relacionadas conformarían un resultado global dando fe a algunos procesos biológicos de difícil explicación, como la morfogénesis. Abren también la puerta a la inteligencia artificial como estructura. La consciencia no es la suma de sus partes, así que el modelo reduccionista no bastaría. En algún momento, la aparición de una estructura es, en sí misma, parte del resultado global.
No obstante, después de esta reflexión sobre las teorías holísticas de la consciencia, retornemos a la física de la que somos víctimas como observadores locales –y por tanto, parciales- de lo que es la vida y la consciencia.
Consideremos
Reconsideremos.
¿Es el cosmos mismo una consciencia cuyos pensamientos desembocan en lo que finalmente percibimos como leyes físicas? Evidentemente, no tenemos ninguna idea de hasta qué punto una consciencia así podría parecerse a lo que conocemos (o, más bien, desconocemos) como consciencia. Nuestra percepción de la consciencia es esclava de sí misma, y a la vez todo parece indicar la existencia objetiva de
Imaginemos por un momento la existencia de otro tipo de consciencia, que no perciba el tiempo de igual modo (debido a su ámbito global, y sea lo que sea el tiempo) y que esté, quizá, por encima de la causalidad de un modo que no podamos entender… ¿es esa una nueva imagen de Dios que la ciencia pudiera admitir en el futuro?
Si así lo fuera, la correspondencia con muchas religiones es directa: Dios nos ha creado, está en todas partes y sus caminos son inescrutables...
Armónicos y Pitagóricos
Me gustaría recomendar dos libros muy interesantes:

Ahora bien, uno podría plantearse la cuestión siguiente. Si hubiéramos evolucionado de un modo en el que la simetría bilateral no hubiera sido tan determinante en nuestra psicología, ¿podríamos entender igualmente el Universo al mismo nivel que lo entendemos ahora sin aplicar las teorías de la simetría?¿Qué es la materia? ¿Ondas o partículas? y, ¿qué efecto tiene el observador sobre ella?
Algunos ejemplos de pensamiento fraccionario
Esta concepción será insuficiente cuando se estudien nuevos fenómenos gracias a instrumentos como el telescopio, que pondrá en evidencia que pueden existir explicaciones también basadas en la lógica que unificando los dos mundos en uno sean más satisfactorias (den cuenta de más fenómenos y de un modo más simple). La unificación más evidente se dará con la teoría de la gravitación universal de I. Newton.
Mundo Humano / Mundo Animal
Esta frontera separa lo que se suponen cualidades únicamente humanas del resto de la naturaleza. Es decir, tras observar el comportamiento y cualidades en nosotros mismos se llega a la conclusión de que todo aquello que no es nosotros mismos (el resto de seres vivos) no las tienen. Y no las tienen porque no son humanos y lo humano es aquello que -mediante ciertos criterios- sí vemos en los humanos. Aunque pueda parecer una tautología, es lógico llegar a esta manera de pensar, del mismo modo en como Aristóteles veía la corrupción de los cuerpos debajo de la luna pero nunca encima.
De nuevo, un estudio detallado de la naturaleza engrosa la lista de observaciones difíciles de explicar mediante esta simple fragmentación.
Otra manera de fraccionar más sutilmente la realidad es pensar que aún teniendo una evolución u origen común y aceptando que leyes iguales pueden regir a humanos y no humanos, el humano dispone de cualidades exclusivas que no se dan en ningún otro animal: la moralidad o la capacidad de simbolización. De nuevo, lo natural es pensar
así, ya que la postura fraccionaria facilita u origina finalmente la empatía, y los principales destinatarios de esa empatía son el resto de individuos humanos. Lo lógico es ver ahí, en los propios individuos humanos, una persistente fragmentación con el resto de seres vivos.
Las teorías que admiten las raíces de la moralidad en primates quedan replicadas con el argumento de que es nuestro prisma humano el que nos hace ver similitudes entre los animales y los humanos, pero que eso no implica que las haya. Contra el argumento de que todas las interpretaciones que podamos hacer de nuestro estudio de los animales están contaminadas de nuestra propia humanidad, poco puede decirse.
Ahora bien, si aceptamos como cierto ese argumento llegaremos a la conclusión de que el mero hecho de afirmarlo es producto de esa misma contaminación de nuestra humanidad, porque sino, ¿cómo estando permanentemente influenciados por nuestra visión de nosotros mismos podemos llegar a la conclusión de que estamos permanentemente influenciados por nuestra visión de nosotros mismos? El propio argumento, sin duda, es también resultado de nuestra imparcial mirada hacia el mundo y así ad infinitum. Este aparente callejón sin salida es insalvable desde la lógica aristotélica de la fragmentación porque utiliza una nueva lógica de carácter autoconsistente, en la cual aquellos elementos expuestos en el esquema de
Por un lado, mediante la lógica clásica fragmentamos la realidad; por el otro, mediante una lógica autoconsistente, argumentamos que esa fragmentación es insalvable. He ahí el quid de la cuestión y la solución al problema. En mi opinión, el origen de la fragmentación y su defensa argumentativa se apoyan en lógicas diferentes, lo cual -de algún modo- invalida las reglas del juego. Una analogía de esto sería:
Conclusión de
Si manejamos ambas conclusiones, vemos que en algún momento perdemos la capacidad de referirnos a B y a C, puesto que todo es A. Pero si todo es A, según
Se trata de una aparente desfragmentación sobre la fragmentación, diferente de lo que sería la vuelta a
Mundo partícula / Mundo No partícula
Lo natural es, de nuevo, reproducir nuestra visión cotidiana hacia lo que no percibimos cotidianamente. Y lo que no percibimos es lo más grande y lo más pequeño. Hacia lo más pequeño, los componentes últimos de todo lo que vemos aplicamos la fragmentación de pensar lógicamente eso: que hay componentes últimos, y que su suma o unión da cuentas de todo lo demás.
Así, llegamos al concepto de partícula (heredero del atomismo de Demócrito), confirmado incesantemente por las observaciones, tras las que asignamos propiedades y cualidades a unos componentes cuya razón de ser es en última instancia, arbitraria. Porque, ¿qué es aquello que no es partícula? El espaciotiempo es el marco conceptual en donde colocamos nuestra fragmentada realidad y a la vez, el marco y el contenido son en sí mismos el resultado de otra fragmentación.
Observaciones más detalladas –y aquí, más que observaciones son especulaciones matemáticas- nos hacen creer que una descripción más elaborada del espaciotiempo y de las partículas nos llevaría a unificar ambos conceptos, siendo estas últimas algo así como estados dimensionales especiales del espaciotiempo. De nuevo, parece que puede superarse la fragmentación! Pero surge, como siempre una nueva fragmentación: la que fragmenta el Todo en dimensiones. Una dimensión, otra dimensión, etc… hasta 10 ó más dimensiones en algunas teorías.
Como siempre, hemos pasado de una fragmentación a otra, aunque mucho más específica, más especulativa…
Y de nuevo, la pregunta: ¿es posible escapar de todas las fragmentaciones y obtener algún tipo de visión de
Las aceleraciones son iguales. Como el tiempo que tardarán en caer depende de la velocidad y ésta de la aceleración, ambos cuerpos caerán a la vez, independientemente de su masa. Ahora bien, lo que ocurre en la caída de los cuerpos no puede describirse sólo como si se vieran acelerados por una Fuerza Gravitatoria y desacelerados por una 2ª Ley de Newton. La caída acontece en un medio fluído, la atmósfera, que ofrece una resistencia adicional al paso del cuerpo. Esto se ve traducido en una fuerza en sentido contrario de la dirección de caída y que depende de la velocidad de caída, de la forma del cuerpo y de la densidad del aire. En ausencia de atmósfera, por tanto, todos los cuerpos caerían a la vez.
Observemos ahora las fórmulas (1) y (2). No hemos dudado en sustituir una en otra porque estábamos convencidos de que la Fuerza era la misma en ambas. Ahora bien, hemos procedido también de un modo totalmente gratuito pensando que ambas masas, la m de la fórmula (1) y la m de la fórmula (2) se refieren a la misma magnitud física. ¿Debería de serlo, a priori? El actuar así nos ha permitido obtener el resultado final, ya que hemos eliminado las masas de numerador y denominador como si fueran la misma. (De hecho, en nuestro ejemplo hemos simplificado el factor 2 arriba y abajo. Poder hacerlo implica que las masas m de arriba y abajo son la misma)
En verdad, podríamos llamar a la masa de (1) como gravitacional, ya que tiene que ver con la Fuerza de Gravitación, y a la masa de (2) como inercial, ya que actúa como una resistencia a acelerarse, es decir, se resiste a dejar su estado de inercia inicial.
Si admitimos nuestro resultado dando por buenas nuestra ley de caída de graves y nuestras leyes de inercia y Gravitatoria, llegaremos a la conclusión de que, si podemos actuar así, es porque
Masa gravitacional = Masa inercial
Lo que más tarde, A. Einstein describiría como la intuición más maravillosa de mi vida, consistió en la visión de extrapolar este resultado al ámbito de los sistemas de referencia en su teoría de la Relatividad, entre otras consideraciones.
Interferencias en el garaje con un nivel de paleta...

COMENTARIOS: El error es grande, ya que el dispositivo es muy, pero que muy, casero y he medido con una regla de esas que ya tiene desgastadas las rayas, de unos 15 años de antigüedad :-) Con medidas mucho más precisas de las distancias d, y, D, podemos usar este dispositivo para determinar las longitudes de onda l de diversos haces, ya que:
l = d y /D
También podemos variar la distancia d entre rendijas y comprobar cómo aumenta y.
Por último, cabe decir que sin una teoría ondulatoria sería muy difícil explicar lo observado. La diferencia de caminos de la luz hasta llegar a la pared está claramente relacionada con la aparición de máximos y mínimos. Y vemos que los máximos (interferencia constructiva) aparecen cuando esta diferencia es n veces la longitud de onda. Es decir, llegan a la vez dos crestas de la onda, o dicho de otro modo: las dos ondas (que emergen de S1 y S2) están en fase.
C. HUYGENS. La luz es una Onda. Dependiendo del punto en que coinciden 2 ondas de luz pueden obtenerse máximos y mínimos en función de la diferencia de caminos (que implica una diferencia de fases) de las ondas que interfieren. Esto explica claramente la figura de interferencia de la fase 1 y la difracción en las fases 1 y 2. No obstante, no se consigue explicar por qué al detectar el paso de la luz por una de las rendijas, de pronto, ¡cambie mágicamente su carácter de onda y deje de producir interferencias!
A. EINSTEIN, L. DE BROGLIE. Dualismo Objetivo. La luz son ondas y partícula reales. No sólo la luz, también todas las partículas atómicas comparten esa dualidad. La Onda es un ente extenso. Esto queda evidenciado en la figura de interferencias observada en la fase 1, al estilo de la teoría de C. Huygens. Ahora bien, la energía de la onda no está diseminada a lo largo de la misma, sino que se concentra en el espacio, y estas concentraciones son denominadas fotones, idea utilizada por vez primera por M. Planck en su estudio de la radiación de un cuerpo negro. Esto explicaría la fase 3, en la que el comportamiento de la luz es claramente corpuscular. Lo extraño es la comparación entre la fase 1 y 3. Debe haber una descripción más exacta de lo observado que no implique la acción del observador, ya que existe en la naturaleza una realidad objetiva e independiente. Cualquier mecánica que se formule debe tener variables que permitan la existencia objetiva de las partículas como el fotón.
E. SCHRÖDINGER. Onda objetiva. La Onda es Real y se describe mediante una función Phi compleja que es solución de una ecuación diferencial. En esta ecuación está contenida la información energética del sistema. Esto explica la fase 1.
El carácter corpuscular -lo que Einstein denomina fotón- puede explicarse como un paquete de ondas guiado por la misma onda. Por lo tanto, una descripción ondulatoria más elaborada sería suficiente para explicar la fase 2.
La fase 3 implica al observador. No está claro cómo compaginar eso con una descripción puramente ondulatoria…
M. BORN. Ondas de Probabilidad. La función Phi de Schrödinger no es real ya que no puede asociarse de un modo satisfactorio a la posterior localización del fotón. Phi se interpreta como una densidad de probabilidad, cuyo cuadrado nos da la probabilidad de presencia del fotón. Esta interpretación sí se ajusta correctamente a los resultados… No hay problema con las fases 1,2 y 3 si aceptamos la elavoración de una mecánica que sea probabilística y que tenga en cuenta el efecto del observador.
N. BOHR. Principio de Complementariedad. Las apariencias de onda y de partícula de los sistemas cuánticos (como la luz) son sólo aspectos complementarios y excluyentes de una misma realidad. No hay onda ni partícula, sino una realidad que nos es revelada de un modo u otro sólo mediante el experimento adecuado. No puede asociarse ninguna realidad al fotón si no se efectúa una medición sobre él. En este experimento estamos midiendo al fotón de dos maneras -con detectores (en la fase 3) y con una pantalla final en la cual inciden en una posición concreta (fases 1,2 y 3)-. Sólo en esos instantes puede hablarse de realidad asociada al fotón. Por tanto, debemos transformar nuestro concepto de localización real del fotón. Todo lo que no sea descrito mediante un experimento que incluya el efecto del observador no es válido. El que haya una realidad subyacente independiente de la observación es una opinión íntima que no debe ser objeto de la ciencia experimental.
Así se explican las fases 1,2 y 3. La teoría de Schrödinger es incorrecta; se admite la interpretación probabilística de Born.
W. HEISENBERG. Principio de Indeterminación. Admite que la Indeterminación es un caso particular del Principio de Complementariedad de Bohr. La naturaleza excluyente de los aspectos de onda y partícula hace que ciertas cantidades (Observables) no commuten entre sí cuando son medidas. El producto de la indeterminación en los resultados de medir simultáneamente dos cantidades de este tipo nunca es menor que una determinada cantidad, que depende del cuanto de acción de Planck, h. Esto explica las fases 1,2 y 3. A partir de ahí, cualquier cuestión epistemológica sobre el tema es secundaria, lo importante es que las matemáticas funcionan!
R. FEYNMAN. Integral de todos los caminos posibles. La luz se propaga por todos los caminos posibles (en línea recta, curva, etc…) y de todas las maneras posibles (con velocidad mayor y menor que c, etc...) a través de las rendijas. La probabilidad que da cuentas de la localización final de los fotones se calcula a partir de la suma de amplitudes de todos los caminos y maneras posibles. Sólo así se obtiene el resultado correcto. El resultado final es muy parecido al que obtendríamos si hubiésemos considerado sólo que la luz se propaga con velocidad c y en línea recta, aunque no es exactamente igual. Los sucesos ocurren de todas las formas posibles a la vez. De este modo, no son necesarios principios de Complementariedad ni de Indeterminación para describir la Naturaleza. Ahora bien, los cambios en las condiciones iniciales y finales de un suceso hacen que sea un suceso diferente. La detección del fotón a su paso por una de las rendijas es un nuevo suceso cuya probabilidad debe ser sumada con el resto de probabilidades. Esto explica las fases 1, 2 y 3.

NOTA 1: │§│² es en realidad una densidad de probabilidad, ya que si la multiplicamos por el volumen, obtenemos la Probabilidad de presencia en todo el volumen, en analogía con la densidad de masa habitual, cuyo producto con el volumen nos devuelve la masa.
